
Un mirador natural y sitio arqueológico de tonalidades blanquecinas. Ofrece vistas panorámicas incomparables de todo el valle productivo.
El Cerrito Blanco es una elevación destacada del paisaje tinogasteño que debe su nombre al color claro de sus sedimentos y rocas calcáreas, rompiendo con los tonos rojizos y pardos predominantes de la zona. Es un punto de enorme interés tanto por sus panorámicas como por su valor histórico.
Qué hacer en el atractivo:
- Mirador panorámico: Tras un ascenso de baja dificultad, premia a los visitantes con una vista espectacular en 360 grados de los viñedos, olivares, el lecho del río y la ciudad de Tinogasta.
- Vestigios del pasado: Ha sido identificado por investigadores como un sitio con antiguas referencias arqueológicas e indígenas, utilizado estratégicamente en el pasado por su visibilidad.
- Aventura ligera: Ideal para caminatas breves por la tarde, ofreciendo puestas de sol memorables sobre la cordillera.